BERGENSBANEN
De 0 a 1,222 m. en 300 kilómetros.
Aquí en Noruega hay miles de sitios para visitar (siempre que te guste la naturaleza y no eches de menos el calor del bullicio), pero sin duda uno de los viajes más alucinantes es coger el tren que va desde Bergen a Oslo, el Bergensbanen.
¿Por qué? Pues lo primero y principal porque es una forma muy económica de recorrerte el país. Si pillas una buena oferta, por 20 € te plantas en Oslo. Lo segundo es que el tren sube de 0 m. hasta los 1,222 m. de altitud durante 300km., que para un tren ya es la ostia, tú. Y, por último, porque al mirar por la ventanilla te puedes llegar a encontrar a auténticos frikis del esquí de fondo recorriéndose las montañas a 15 bajo cero. Y no se ponen ni morados. El punto flaco del viaje, ojo, es que dura 7 horas y tiene más túneles que cuevas el Sacromonte.
Una vez en Oslo puedes disfrutar de una cerveza tamaño boda y un recorfontante snus en una terracita. Siempre y cuando a la dueña del garito le funcione el foco-calefactor, que sino, como nos pasó, te tienes que embutir en tantas mantas como horas has pasado en el tren. Pero bueno, se acepta, con tal de estar al aire libre sin lluvia...
Aunque mi lugar favorito es el parque de Vigeland, con mogollón de estatuas increíbles, buen césped donde tirarse a descansar y unas vistas espectaculares. Vamos, que disfruto como un bebé siempre que lo visito.
Oslo quizá no sea una maravilla de ciudad para visitar, pero sólo por coger el tren, ya merece la pena.
De 0 a 1,222 m. en 300 kilómetros.
Aquí en Noruega hay miles de sitios para visitar (siempre que te guste la naturaleza y no eches de menos el calor del bullicio), pero sin duda uno de los viajes más alucinantes es coger el tren que va desde Bergen a Oslo, el Bergensbanen.
¿Por qué? Pues lo primero y principal porque es una forma muy económica de recorrerte el país. Si pillas una buena oferta, por 20 € te plantas en Oslo. Lo segundo es que el tren sube de 0 m. hasta los 1,222 m. de altitud durante 300km., que para un tren ya es la ostia, tú. Y, por último, porque al mirar por la ventanilla te puedes llegar a encontrar a auténticos frikis del esquí de fondo recorriéndose las montañas a 15 bajo cero. Y no se ponen ni morados. El punto flaco del viaje, ojo, es que dura 7 horas y tiene más túneles que cuevas el Sacromonte.
Una vez en Oslo puedes disfrutar de una cerveza tamaño boda y un recorfontante snus en una terracita. Siempre y cuando a la dueña del garito le funcione el foco-calefactor, que sino, como nos pasó, te tienes que embutir en tantas mantas como horas has pasado en el tren. Pero bueno, se acepta, con tal de estar al aire libre sin lluvia...
Aunque mi lugar favorito es el parque de Vigeland, con mogollón de estatuas increíbles, buen césped donde tirarse a descansar y unas vistas espectaculares. Vamos, que disfruto como un bebé siempre que lo visito.Oslo quizá no sea una maravilla de ciudad para visitar, pero sólo por coger el tren, ya merece la pena.


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